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¿Qué hacer en esta ola de transformación educativa?

Delivering Happiness at School | 5 noviembre, 2017

Por: Carles Cros Segura

Actualmente, nos encontramos en un momento de profunda revisión educativa en nuestro país. Muchos hablan hasta de transformación educativa. ¿Extraño? No. En el contexto de regeneración tecnológica, económica y social sin precedentes que estamos viviendo no es de extrañar que permeen en el sector educativo algunas de estas tendencias.

Tendencias como el trabajo por proyectos, el trabajo cooperativo, el aprendizaje personalizado, las nuevas tecnologías en el aula, etc.; todas ellas espoleadas por los avances en neurociencia, psicología de la educación e inteligencia artificial, entre otras disciplinas, a lo largo de los últimos decenios.

Muchas escuelas están innovando. Pero no todas las escuelas están haciéndolo con éxito. ¿Por qué? Sencillo: siguen aplicando recetas caducas a retos nuevos.

En este contexto, muchas escuelas están innovando, liderando una transformación en su casa, que parece estar creando una marea imparable de cambio educativo. Pero no todas las escuelas están haciéndolo con éxito. ¿Por qué? Sencillo: porque siguen aplicando recetas caducas a retos nuevos.

Permitidme un ejemplo. Un cambio típico que podía considerar una escuela era implementar una nueva metodología de lecto-escritura. Para conseguirlo le bastaba con ofrecer formación a su profesorado. Pero ahora el cambio típico es mucho más complejo. Por ejemplo, trabajar por proyectos no es simplemente una nueva metodología. Implica un cambio de mirada hacia el alumno, hacia el rol del docente, y hasta hacia la función de la misma escuela. ¿Y es la formación una herramienta suficiente para conseguir tal cambio cultural? Sin duda, se queda corta.

Hay que tener presentes cuatro dimensiones si queremos conseguir un cambio consciente y efectivo en una organización

Frederic Laloux, en su libro Reinventando Organizaciones, nos cuenta, de la mano del modelo de cuatro cuadrantes aplicado a organizaciones de Ken Wilber, como hay que tener presentes cuatro dimensiones si queremos conseguir un cambio consciente y efectivo en una organización.

En primer lugar, nos habla de las creencias. Siguiendo el ejemplo de antes: ¿cómo vamos a conseguir implementar de forma efectiva y sin resistencias el trabajo por proyectos si los profesores no creen en su nuevo rol o el de la escuela? ¿Hemos implicado al equipo del centro en la definición del proyecto para detectar posibles divergencias?

En segundo lugar, cita los comportamientos. Aquí, de hecho, las formaciones son efectivas, ya que pretenden dar herramientas para, por ejemplo, realizar el trabajo por proyectos con los alumnos. Ahora bien, ¿quién hace el seguimiento para asegurarse que se está haciendo en todas las aulas de forma adecuada? Una vez más, sólo la formación no es suficiente.

En tercer lugar, menciona la cultura, ese conjunto de valores y comportamientos que definen el ADN de una organización. Siguiendo una vez más el ejemplo anterior, ¿tenemos claros los valores y comportamientos necesarios para conseguir el cambio de mirada necesario para poder trabajar por proyectos? ¿Y, más aún, están todos los miembros de la escuela de acuerdo con éstos, les hemos preguntado?

Finalmente, Laloux explica los sistemas organizativos, sus estructuras y procesos. En línea con el ejemplo, ¿existe algún equipo formal en la escuela que vele por la implementación del trabajo por proyectos de forma transversal? ¿Cuál es el proceso de implementación acordado con todo el claustro según el cual se medirá el éxito del proyecto y que a su vez hace que el equipo se sienta cuidado?

Si el sector educativo quiere conseguir una transformación educativa real, tiene que empezar a hacer las cosas de forma diferente

Así pues, parece claro que, si el sector educativo quiere conseguir una transformación educativa real, tiene que empezar a hacer las cosas de forma diferente. ¿Es mucho más complejo? Sí. ¿Es más efectivo? También. ¿Comporta más trabajo? Potencialmente, si no se re-prioriza bien. ¿Hace que se viva el cambio de forma más positiva por todos los implicados? Sin lugar a dudas.

Es hora de que los equipos directivos salgan de su zona de confort y se atrevan a resolver estos nuevos retos con nuevas miradas. De su comunicación desde la ilusión, de su claridad y de su enfoque sistémico hacia el cambio educativo depende en gran parte que el resto del equipo del centro los siga incondicionalmente. Por suerte, la voluntad está allí, la pasión no falta, y ya hay muchos casos de éxito. ¿Será tu escuela la próxima a sumarse a la transformación educativa positiva?

 

 

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