Happy Blog

Enseñar y aprender fuera del aula

Delivering Happiness at School | 27 noviembre, 2018

Históricamente, la escuela siempre fue por excelencia el lugar donde acudir en búsqueda de aprendizajes y de saberes para comprender y saber convivir en el mundo que nos rodea. Hoy día están más que probados dos asuntos. El primero es que en la escuela no sólo se aprende, sino que se vive, se crece y se madura. El segundo, que es posible y necesario comprender que se aprende también más allá de los muros de los centros educativos. Se aprende en todos los espacios y durante toda la vida. Solo hay que echar un vistazo al éxito de algunas aplicaciones móviles, canales de vídeo o redes sociales. ¿Acaso no son también espacios de aprendizaje? Y, por otro lado, observar cómo personas mayores, ya egresadas del sistema educativo formal, continúan formándose y aprendiendo en distintos momentos y espacios durante toda su vida.

La escuela es, pues, un espacio donde aprender de una forma holística, donde aprender a ser. Y esto no sucede únicamente entre sus aulas, sino que acontece en todos los espacios posibles. Mencionamos a continuación algunos de ellos, donde debes comprender que también estás, y están, aprendiendo:

  • Fuera del aula. Sal al patio, a la plaza de tu pueblo o barrio, sube a la montaña más cercana… El aire libre, los espacios comunitarios o la naturaleza pueden ser entornos muy enriquecedores para aprender. En esos lugares puedes extraer contenidos educativos realmente interesantes, tanto del lugar como de los elementos que os rodean. También puedes, claro, simplemente dar la clase que tenías planeada pero en otro sitio, lo cual generará sorpresa en los alumnos y puede ayudar a que lo reciban con gran motivación.

 

  • El patio. Aprovecha cada lugar, cada espacio. A media mañana suena el timbre y los niños y niñas salen corriendo al patio. Es allá donde mejor se tejen las relaciones humanas entre ellos, donde surgen amistades y enemistades. ¿No es, pues, un espacio educador? Tenerlo en cuenta nos llevará a planificar el tiempo de ocio de los alumnos, no tanto para organizarlo en si, sino para extraer de él el máximo de aprendizajes posible, bien sea por las actividades que allí se comparten como por el contacto y conexiones que se establecen.

 

  • Las reuniones. Sí, ese espacio donde poner al día cuestiones de funcionamiento del centro, donde debatir sobre alumnos y temarios. Largas, pesadas o fructíferas, pueden y deben ser un espacio para aprender y compartir aprendizajes con el resto de docentes y miembros del centro educativo. De todos y de cada uno de ellos puede obtenerse algún elemento positivo que contribuirá, si sabes descubrirlo, a mejorar tu aprendizaje.

 

  • Tutorías. Con padres o con alumnos, son también espacios de aprendizaje y formación. Tus alumnos no aprenderán aquí matemáticas, pero sí aprenderán sobre respeto, valores y responsabilidad. Y sus familias aprenderán también a colaborar, a contribuir y a trabajar conjuntamente por un objetivo común. A la vez, puedes extraer muchísimos aprendizajes que te servirán para mejorar tu labor como docente, como tutora y, en última instancia, como persona.

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí